sábado, 6 de junio de 2009
Etiquetas: cuentos infantiles
sábado, 7 de febrero de 2009
LA CUNCUNA VIAJERA
A.E. MORA
Marita Cuncuna y Cuncuna Bellita chocaron justo en la esquina por donde pasaba una hoja sobre el río, que hacía de taxi y las trasladaría cómodamente hasta sus habitaciones del Arbol Dorado, color que le había quedado de un crepúsculo que se quiso quedar para siempre en el follaje.
Como todas las amigas de confianza y larga amistad, iban detallando sus preocupaciones y opiniones sobre la vida y como suele ocurrir una escuchaba y la otra aconsejaba, aunque sea lo que menos se pida en una conversación.
Bellita: Marita estoy tan aburrida de pasear siempre por estos lugares, tengo ansias de conocer el mundo.
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Marita: Ah! quieres irte lejos y ¿qué crees tú que puedes ganar viajando, aparte de un gran susto!.
Bellita: ¿Susto? Eres negativa y sedentaria.
Marita: ¿Seden… queeé?
Bellita: Que no te gusta moverte de tu lugar habitual.
Marita: Porque según el Juglar, en los caminos hay muchas sorpresas y no muy agradables.
Bellita: Es que el Juglar, es muy buen músico pero exagera bastante también, como buen poeta y si una piensa así no se movería nunca para ningún lado. Para no tener problema en los viajes tengo un remedio, iré muy pobre y fea, así no llamaré la atención.
Marita: Lo dudo, tú eres bonita y es difícil que no te miren.
Bellita: Me pondré una chasquilla de hojas de tomino y asunto arreglado.
Conoceré lugares distintos, gente diferente, música extraña, comidas desconocidas, olores extranjeros, cielos ajenos, ríos huraños, etc.
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Marita: ¡Porfiada! oye (entusiasmada) ¿sabes quién te puede ayudar? El amigo OSO avanza mucho y siempre sale de caza hacia el norte.
Bellita: Sí, tienes razón, y si me va mal con él, me iré con el lobo, que es muy paseandero y andarín. Total, no le temo, no le gustan las cuncunas.
Al otro día:
Bellita: ¡Señor Oso! (toca la puerta) Soy Bellita ¿puede atenderme?
Oso: Sííí, pasa adelante, ¿qué ocurre Cuncuna Bella, o mejor dicho, próximamente bella.
Bellita: Señor Oso, ocurre que deseo viajar, ¿Ud. me podría llevar en su lomo en la próxima salida?
Oso: Mmh! ¿Cuál es tu objetivo pequeña? No estoy para bromas. Mis enemigas las abejas te pueden hacer daño.
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Bellita: Mi motivo es conocer, nada más, ¿acaso todo lo que nos mueve no es por eso..? bueno, no hablo de los golosos.
Los inventores, porqué inventan: por curiosos, los artistas ¿porqué crean sus obras? de curiosos; y a mí… me llaman los caminos, como le explicara, es como una urgencia, tengo que hacerlo y no puedo darle más detalles porque no quiero enredarme, además algo tiene que existir en este mundo que a una le guste más que otras cosas, ¿o no?
Oso: De acuerdo, de acuerdo, no te ahogues con tantas explicaciones, también he sido joven. Te llevo, mañana cuando cante el zorzal, partimos.
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Al día siguiente:
Como el día estaba glamorosamente soleado y despejado, el oso daba zancadas que pasaron a dejar atrás unos veinte mil bosques y colinas.
Bellita: Siento que se me caen las púas encima de su peludo lomo Osito ¡Serán estos países nuevos que me están entrando por los ojos? ¡Mira! ¡Me ha salido una alita de mil colores!
Seguro que es la fotografía del alba del quinto día y en esta otra el color de los ríos y el mar. Además, siento mi corazón cambiado, ya no quiero arrastrarme, deseo tomar tu lomo de pista de vuelo ¿qué dices tú?
Oso: Oye, qué cosas extrañas me dices, lo que pasa es que tú estás poniéndote mayor, por eso te sientes rara, un día quieres salir volando, otro día te pesa
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todo el cuerpo, como a mí, (dijo el oso, cansadamente y los dos amigos atribuyeron o
culparon del cambio, al viaje, o a la influencia de los viajes en las personas).
- Meses después -
Cuando regresó la cuncuna del largo paseo, nadie la reconoció.
Marita: ¡Oh! que transformada estás cuncunita, perdón distinguida elegante y misteriosa mariposa.
Bellita: Soy la misma que conociste, tan solo que mi corazón se fue llenando de lugares, flores y seres que se han quedado tatuados.
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Así, puedes observar sin que yo hable demasiado, tardes cercanas a la noche en la China y puestas de sol de la India.
Marita: Ya no serás nunca la misma y todo por curiosa, ¡cuenta, cuenta! ¿qué más te pasó?.
Bellita: ¡Ves! Si no hubiera salido, no tendría nada que contar, tú también eres curiosa, ¿te das cuenta? Nadie escapa.
Marita: Quizás tengas razón, pero dime ¿qué países recorriste?
¿Es verdad que hay un lugar donde el agua cae desde una montaña?.
Bellita: Si, sí, pero se dice cas - ca - da
Marita: ¿Cas…cada? cada cuánto?
Bellita: También hay un lugar que nombran ciudad, pero no es muy lindo, los que viven allí se pasan tosiendo por el humo, y lo peor es que a los árboles los están eliminando por la falta de espacio.
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Siempre falta espacio para poner las piedras gigantes, edificios les dicen.
Ah, pero lo que me llamó la atención más que nada, fueron unas flores tan lindas, maravillosas, pero al ir a conocerlas y tratar de olerlas, no tenían olor y tampoco sensibilidad al tocarlas, nada les hacía cosquillas, como las flores que conoces tú o yo.
Marita: Qué cosa tan rara, flores sin olor e inertes, seguro que no necesitan agua y tampoco hablan.
Ahora háblame del corazón, ¿conociste un Cuncuno Bello por ahí, no me digas que no te fijas en esas cosas ¿ah….?
Bellita: ¡Sí!, ¿cómo adivinaste?, conocí a uno que hizo nacer el sol en mi corazón y las luces de ambos iluminaban todo el espacio que ocupábamos. Vendrá después que realice sus viajes al Artico, tiene que ir a buscar el fósil de un antepasado nuestro.
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Marita: ¡Uuhh! tienes para rato, un arqueólogo se lo pasa ocupado.
Bellita: Confío que no me olvidará.
Marita: Cambiando de tema Cuéntame ¿había muchas tipos de hojas de las que nos gustan a nosotras?
Bellita: Sí, unas cien mil especies, no te puedes imaginar. Traigo unos CD para que las veas.
Una serpiente que desde ya mucho antes escuchaba la conversación.
Monti: ¡ s s s s ! no se puede evitar oírlas y yo necesito un CD (le arrebata el disco)
Bellita: ¡Monti! devuélvemelo, es un regalo para Marita, no seas así, no te pertenece.
Monti: ¡Como que no!; ¡ahora es mío!
Bellita: No es tuyo, devuélvemelo a la una, a las dos, te voy a hacer pasar un mal rato, a las tres, le diré al Sr. Oso que te ponga la pata encima.
Monti: El Oso, ¡ no el Oso No! (tira el disco) y se va.
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Bellita: En todas partes se cuecen habas, en la ciudad vi varios Monti, muchísimos. Hay lugares llenos de monti y viven todos juntos.
Marita: Ya, déjalo, sigamos copuchando, que más te dijo el Cuncuno.
Bellita: Vamos al bosque, hay más privacidad. El Cuncuno, no es ningún artista de teleserie, pero tiene ¡unas antenas! y cuando se ríe le cambia el color, pocas veces se enoja y es tan galante, imagínate que está horas y horas escuchándome y si paseamos él me protege ¡de una manera!
Marita: Tengo que darte una noticia Bellita ¡te enamoraste !
Bellita: ¡ No, no!, que sacaría si estamos tan lejos, por lo visto tendré que empezar mi colección de recuerdos porque mi colección de flores ya está casi lista.
Marita: No crees que estás muy joven para vivir de recuerdos.
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Bellita: No tanto, además hay que ser realista. De Penélope no tengo paciencia para esperar sin término y de Julietta, no pienso morir aún.
Marita: Entonces esta noche salgamos de carrete, hay una Rockola en el Árbol Roble Claro.
Bellita: De acuerdo, pásame a buscar cuando la luna esté arreglándose las uñas para salir al patio. Adiós.
Llegan a la fiesta, hay música alegre y a poco de llegar las dos amigas, Marita es invitada a bailar. Bellita se sienta en un rincón y se le viene a la mente el Cuncuno que conoció y que nunca volverá a ver, según las cuentas que saca de las probabilidades que tiene, que la haya olvidado
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completamente o bien que pueda ser devorado por un hombre de las nieves o caerse a un hoyo por accidente o lo que sería peor ponerse de novio con una esquimal, etc.
MÁS TARDE, un tanto aburrida de rechazar bailes, levanta la vista y……………………………………………….
cree estar soñando, se refriega los ojos y lo mismo, es el Cuncuno Arqueólogo quien ha llegado. Se electrizan al verse y tomados de la mano en el baile, él le dice que no puede irse de viaje de nuevo sin ella.
FIN
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domingo, 7 de septiembre de 2008
Luchito Vera, un niño de seis años recién cumplidos, iba al colegio todos los días porque tenía muchos deseos de aprender a leer y saber todo lo que le enseñaran e incluso más.
También le gustaba hacer bromas a sus amigos, no bromas pesadas eso sí, bromas simpáticas y además lo que tenía bonito de su persona era que si algún compañero de colegio caía enfermo, él le llevaba las tareas para que no se atrasara.
En la casa, Luchito ayudaba a poner la mesa, lustraba sus zapatos, entretenía a sus hermanos menores, siempre trataba de hacer sonreír a su mamá si la veía triste y acompañaba a su padre a hacer las compras sin pedir nada para si mismo.
Su madre no tenía que decirle.: “deja ordenada tu pieza Lucho”, “saca tu ropa sucia Lucho”, etc., porque a él se le ocurrían las cosas antes de que se las pidieran. No se puede decir que fuera porfiado por que siempre obedecía consejos de sus padres y para levantarse por la mañana era mucho más rápido que nadie, aunque para ello tenía que acostarse primero también. Era un niño de muchas cualidades Luchito, pero lo raro era que él se encontraba feo, tonto, sin amigos, aburrido, desordenado. Se encontraba todo mal. Cómo hacerlo para que entendiera que lo que él pensaba no era la realidad. Acaso nadie de su familia le decía las cosas buenas que poseía Luchito?
Es verdad que a veces la mamá o el papá que llegaban muy cansados, apenas le hablaban y nunca se les ocurría decirle lo contentos que estaban con un hijo como él.
El en cambio, le decía a su mamá que era bonita, suave, que la quería mucho a ella, a su papá y a sus hermanitos. Pero a él, no le decían cómo era, entonces Luchito no conocía sus cualidades, pero sí sus defectos, por que un tío de los que muy pocas veces visitaba el hogar, le había dicho “tonto” por cometer una pequeña torpeza. Luchito le había contestado a su tío que a los niños no se les dice nunca así, por que los perjudicaba. Además, si usted me encuentra así, le dijo, es porque lo es primero que yo, por que los defectos de uno son como un espejo, me los veo en lo que no me gusta de los demás. El tío como era muy simple, no tomó en cuenta lo que le dijo Luchito, pero dejó de ir a visitar a su hermano.
Como ya dijimos, los padres de Luchito no le trataban mal pero, tampoco lo halagaban ni siquiera en alguna ocasión especial, ni le hacían notar las cosas buenas que hacía.
Tal vez, y para no cometer injusticia, los papás de Luchito, pensaban que decirles a los que amamos sus cualidades como se creía antaño, se ponen engreídos y vanidosos?
¿Qué dicen ustedes niños? ¿qué les han dicho a ustedes sus familiares? ¿cómo se encuentran ustedes? Piensen un momento y que les vaya bien. Desde ya parto diciéndoles que los niños son para mí la mejor y más maravillosa y angelical creación del buen Dios.
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Una planta grande y verde que vivía en un gran parque de jardines muy tranquila y feliz, en un día otoñal divisó a lo lejos un caracol con su casa a cuestas, gordo y comilón el que sin decirle ni siquiera chis, lo que equivale a decir permiso, en idioma vegetal, le devoró más de la mitad de las hojas y ésta se quedó peladita como si ya hubiese llegado el invierno que la desnudaba con las manos del viento, como acostumbraba a hacerlo y ya no era novedad para ella. La planta lloró y lloró sin que nadie la escuchara, Estaba triste y aunque las plantas no tienen malos sentimientos tuvo ganas de castigar al caracol, pero éste ya se había trasladado a acomodar su casa a la planta ubicada al frente de ella.
La planta de enfrente, estaba llena de angustia, aterrada por lo que iba a pasar, ya que había visto lo que le había sucedido a su colega, miraba para todos lados para ver si alguien la podía ayudar y nada, transcurrieron algunos segundos y pasó por allí un señor español que recolectaba caracoles para su comida favorita y pescó el gordo caracol y se lo llevó en su bolsa ¡qué felicidad! Estaba salvada.
La planta sin hojas que miraba, sintió desesperanza, por qué a ella no le había ocurrido algo así, en cambio, ahora estaba llena de odio y decepción. En ese le podía momento apareció un San Juan. El San Juan como sabio que es, comprendió lo que le estaba pasando y supo decirle palabras consoladoras: Mañana linda plantita, crecerás de nuevo y mucho más hermosa, ten confianza, no guardes resentimiento en tu bello corazón. El caracol no tiene culpa, es así, lo hace para sobrevivir. Tengo celos y envidia, dijo la planta, a mi colega del frente no le pasó nada y mira yo como he quedado. Lo sé, dijo el San Juan, pero tú vas a crecer más bonita aún de lo que eras, ya verás. La plantita sintió simpatía por el San Juan y tuvo vergüenza de lo que había dicho.
Siento gratitud por ti, reflexionó la planta desnuda, me haz enseñado a no tener malos sentimientos contra ese caracol, que es como es, nada más y no sabe otra manera.
Ten confianza, dijo el San Juan, yo te voy a cuidar, y se quedó junto a su tronco recostado, con el ojo atento por si venía otro caracol.
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Como bien suponen, el Duende Armonía quería y sentía como misión el ayudar a todos, pero era imposible, así es que actuó por “descarte”, lanzando una moneda al aire y decidió:
La familia escogida era aquella en que todos sus integrantes parecían más bien extraños y enemigos. En lugar de atenciones y cariños se prodigaban gestos y palabras que les hacían daño y provocaban un malestar general. No conocían el perdón, preguntaban, para qué sirve eso? No tenían noticia de que el perdón es una llave, que sirve para sacar agua, agua bendita de la nobleza de alma de cada persona y que lava y sana todas las heridas sin dejar cicatrices. Hay heridas más grandes que otras, por cierto, pero cada una necesita una curación y el remedio es el mismo.
Esto es lo que iba a llevar el D. Armo y en grandes cantidades, en sacos si Uds. quieren, para solucionar cosas como:
corazones tristes
caras largas y atribuladas
ojos poco brillantes.
El Duende Armonía sabía que iba a tener arduo trabajo con la Familia que había escogido, creía él, pero en realidad había sido el Duende Mayor o Infinito, el que lo había designado. Como buen Duende no se desalentó en lo más mínimo, le gustaban las cosas difíciles, al contrario, disfrutaba desde antes lo que venía, porque iba a poner a prueba sus poderes, que estaban un tanto oxidados por la falta de uso, debido a que él se quedaba dormido a veces y dejaba que las personas humanas peleasen a su antojo, para darle tema a los periódicos amarillos o rojos que se mantiene con ese tipo de noticias y también para saber hasta donde llegaba la parte malévola, que siempre solía superar lo que su imaginación le contaba.
El Duende Armonía había estado a punto de ser aplastado un día que el Enojón Mayor dio un puñetazo en la mesa y saltó la taza de café hirviendo, en otra ocasión que se tiraban los platos, uno de ellos le pasó rozando su primorosa cabecita, parecida a la de un niño de tres años.
El Duende estaba claro que, en esa casa saltaban vidrios y sillas cuando Doña IRA se instalaba con su inflada figura y su cara roja como el vino, sin llamarla o invocarla. No le costaba nada llegar, y apoderarse de la casa, a medida que alzaban la voz y daban curso al enojo ella se iba inflando de felicidad en base a la infelicidad que veía, mientras se ubicaba en una esquina superior de la habitación, desde allí se alimentaba glotonamente de la negatividad que se lanzaban unos a otros, a mayores insultos, ofensas, decapitaciones verbales, ella recibía un festín de bocadillos gratuitos.
El Duende Mayor e Infinito era el único que podía estar en todos los lugares como “bombero de paz”, y a eso aspiraba el Duende Armo: la ubicuidad, para ayudar a todo el que lo necesitase.
La familia García estaba tranquila esa mañana no sabían porqué y no podían ver a Doña IRA que estaba dormida, colgada en el techo, ellos no lo sabían y tampoco que ésa había sido la causa del insomnio, de esa intranquilidad que les causaba no poder dormir. Razones para estar molestos sobraban, aunque éstas fueran de lo más tontas, pero para la familia García, eran de lo más buenas.
Sólo un pequeño, Rigoberto, pudo ver al Duende camino de la cocina, un día que éste ingresó a la habitación montado en el último rayo de luz de la tarde, que es el más débil y más fuerte al mismo tiempo, el sol termina muy bien su trabajo diario.
Les decía que Rigoberto vio pasar al Duende y creyó que era él mismo porque se le parecía, con su pelo liso y suave y los zapatos chiquitísimos y silenciosos, porque en realidad no pisaba, se deslizaba sobre el suelo.
Rigoberto – le dijo, Duende Armonía, te andaba buscando, es que he leído un cuento que tú eres “arreglador de familias” ¿es verdad?. El Duende desapareció, porque si hablaba ahora recién llegado, perdería su energía y no podría cumplir su misión.
La mamá mientras preparaba los huevos fritos y el pan tostado, gritaba enfurecida:
-Si yo digo que esto es así, es porque lo es y no es de otra manera.
La hija le contestaba:
-Tu estás mal, tienes que pensar de esta otra manera, tienes que pensar como yo.
Los niños peleaban con el papá en el dormitorio por alguna causa televisiva o disputándose el control remoto.
De ahí la conversación subía de tono y las palabras eran cada vez más tristes y desagradables, de seguro la bruja se estaba inflando de felicidad con tanto alimento.
Y seguían:
Hno. : Esta hermana no es mi hermana, no la quiero más, que se vaya.
Hna. : Y si eso dices, yo digo lo mismo, así es que tampoco te quiero.
Aquí fue que el Duende, aunque estaba preparado para este tipo de situaciones, se pudo pálido de dolor al escucharlos y empezó a cobrar un tinte rosado azulino en sus venas y concentrándose como estaba entrenado, proyectó energía maravillosa a una persona de la casa que decía:
-¡Ya, Ya, basta de peleas, esta es una FAMILIA y no un campo de batallas, dejen las batallas para los libros de historia.
A veces, eran los padres los que armaban la guerra hogareña, olvidándose por completo del “buen ejemplo” y se debatían por no decir, nadaban como peces en el agua, como si les gustase y estuvieran de acuerdo en alimentar a la IRA, que sonreía feliz desde una esquina del techo, la muy cobarde para no salir lastimada si la pelea aumentaba, mientras se lo pasaba comiendo, comiendo.
¡Yo tengo la razón!, no, ¡yo la tengo! y así hasta el momento en que el Duende por medio del hijo menor les decía ¡A ver! ¡A ver!, no les da vergüenza, tan grandecitos y no saben solucionar los problemas de comunicación, paren:
1. Escuchar
2. Respetar
3. Olvidar el afán de dominio o de poder.
Los papás se miraron avergonzados y como eran porfiados iban a continuar en lo mismo, pero la fuerza del Duende en esa casa era mayor, además que doña IRA estaba aterrada al ver al Duende allí, porque la última vez le había quitado el “•pituto” y se había desinflado tanto que estuvo al borde de la muerte, por lo menos en esa casa.
Así es que se escabulló como mejor pudo a esconderse al mar y fue como si el sol volviese a brillar en la casa, se desató una gran alegría y una tranquilidad muy grande hacía que sólo existiera comprensión, tolerancia y todas esas cosas lindas que siempre piden los niños para su hogar y que hacen posible ver manos unidas, ojos radiantes y contentos, labios que se abren para prodigar cariño y palabras amables.
El Duende ya confortado de que Rigoberto sabía como actuar en casos de emergencia, montó en el mismo rayo en que llegaba siempre y se alejó y Rigoberto ya no pu+do verlo, pero como se parecía a él, a veces se miraba de cuerpo entero en el espejo y lo saludaba, como si fuese el mismo Duende que tal vez venía de esa Fuente del Amor por Siempre.
El Duende Armonía
Personajes
1. Duende Armonía (no se ve)
2. Irra La Bruja
3. Adrián (niño)
4. Rigoberto (n¡ño que habla con el Duende)
5. Luis (niño)
6. Duende Mayor (no se ve, habla con Duende Armonía)
7. Papá García
8. Mamá García
9. Belén (ha visto al Duende)
10. Ruperto (joven estilo rapero)
11. Nataniel (joven estilo oficinista, con corbata)
ESCENOGRAFÍA
Fondo dibujado con casas(o una sola)
Un patio que consiste en un pequeño jardín con flores, una pileta, un árbol.
Una silla cómoda (ojalá de playa) para la bruja
Tres cajas grandes de colores vivos desde donde aparece el Duende.
VESTUARIO
Los tres niños con vestimenta corriente.
El duende con disfraz de duende: ballerina, gorrito con punta y ponpón, zapatos con punta, color celete pálido, pelo dorado (si es factible o rubio o rojo).
Papá : Con bigote y pelo engominado, con un diario en la mano y zapatillas de descanso.
Mamá : con delantal y ondulines.
Irra : vestido armado con globos que cuelgan, de color rojo: enojo, color negro: negatividad, mal humor.
ESCENA 1
Tres niños (Adrián, Roberto y Luis) están sentados en el patio, en el suelo, juegan a las bolitas.
Adrián : ¿Qué pasaba ayer en tu casa Rigo?
No, nada (avergonzado, baja la cabeza), bueno, si, pero no quiero hablar.
Luis : Ya pús cuenta oh, si en la mía también hay jaleo y jalea Hummh!
Rigoberto : Lo que pasa es que ya no se puede vivir en mi casa... Voy a hablar con el Duende Armonía. ¿Uds. saben de dónde viene?
Adrián : Yo le escuché a mi mamá que llega con el vapor de la tetera.
Luis : ¡Sale para allá!, mira, en mi casa no lavamos las cortinas porque llega cuando están cansadas con tanto polvo ¡ahí parece! (enfático y entusiasmado). Y también cuando no nos cambiamos ropa, por que como es amigo de las lavadoras, así ellas (las lavadoras) descansan un poco, ves? ¡ahí aparece!
Rigoberto : O sea que según tú, el duende es partidario de la mugre ¿no se tratará de otro Duende del que está hablando?
Yo pido el modo de ubicar a ese duende que pone en orden los ánimos, limpia los corazones de óxidos y la casa goza de muuuucha paz.
Entra una niñita, saltando con su muñeca en brazos.
Belén : ¿De qué están hablando?
Rigoberto : De un Duende, quiero entrevistarme con él y no sé donde ubicarlo, tú sabes algo?
Belén : ¡Armonía”, pero si yo acabo de hablar con él. Es que yo tenía el problema que peléabamos mucho con mi hermano y por eso lo llamé.
Rigoberto, Luis,
y Adrián : ¡Cuenta dónde lo viste!!
Belén : El Duende Armonía viene de la Séptima Capa Celeste y es hijo de un Angel y no quiero ser copuchenta, pero de la mamá no se sabe.
Rigoberto : Es que nació de una Fuente Luminosa, así como está pileta, ¡ven? Pero muchíisimo más grande, algo así como cientos de amaneceres reunidos, llamado Amor por Siempre (indica abarcando con los dos brazos).
Luis : Si, yo he visto en el Cable 144 esa Fuente de donde salen vapores que son perfumes exquisitos y no permiten la entrada a la tristeza, es como un Paraíso.
Adrián : Dejen de hablar que va a empezar el programa de TV (El pokemón). Salen.
El Duende
Armonía : (Aparece solo, desde unas cajas instaladas en la esquina del escenario hablar solo).
Es hora de trabajar (se frota las manos)
Como hoy día cocinaron legumbres me es fácil viajar, más el deseo interno de un niño, llego como un rayo ahora (pensativo) ¿a cuál niño ayudo?
Voy a tirar una moneda (la lanza al aire).
Ya está, voy a socorrer primero a la familia de Rigoberto García, llevaré mi maletín que contiene el agua de curaciones (prepara un maletín) (sigue hablando solo) ¡no me queda agua de curaciones! La he gastado toda, hablaré con el Duende Mayor.
El Duende Mayor está cerca de un árbol
Duende Mayor : ¡Cómo! ¡ya se te acabó el agua! Es demasiado pronto, qué mal están estos humanos, se consumen el agua del perdón como Coca Cola.
Duende Armonía : Las heridas son cada vez más grandes y necesitan más agua de curación, Duende Mayor.
Duende Mayor : Lo peor es que yo la genero, la produzco, pero son los humanos los que la llevan en su corazón y si no quieren, hasta ahí no más llegamos.
¡tienen que cooperar! ¡Quieren todo hecho!
Duende Armonía : Cada vez hay más (muestra con su mano)
Corazones tristes, caras largas, ojos poco brillantes. (habla gesticulando).
Por esto debo salir a trabajar de inmediato. Además no quiero oxidarme. La última vez que estuve de vacaciones, las personas peleaban a su soberano antojo.
Duende Mayor : Si, los periódicos hicieron muy buen negocio, se llenaron de noticias sus páginas. Las funerarias tuvieron harto trabajo, lo mismo que el cementerio.
Duende Armonía : En realidad, yo quería ver hasta dónde llegaban sin mi intervención. De seguro que la glotona IRRA estaba de fiesta. ¡Escucha! Siento ruidos (salen para escuchar mejor).
En una mesa está la Familia García que ha llegado para servirse el desayuno.
Papá García : (Da un puñetazo en la mesa). ¡No me gustan los días nublados y, menos cuando anuncian lluvias, este día es una lesera...
Duende Armonía : El Duende Armonía está arriba de una caja
(Nadie lo ve) Uff!! Casi me cae la taza de agua hirviendo por suerte salté a tiempo, aunque pensándolo bien no me pasaría nada, voy a mirar una nube a ver si pasa mi amigo Paperún, duende de la Paz, Perdón y Unión.
Ruperto : Me carga ver tanta loza sucia. Oye vieja, viejuja!! ¡Cómo se te ocurre tener así!, ¡sabís que más te voy a despedir, no servís como mamá!, ¡ya te fuisté!, (empuja a la madre que se resiste) (Saltan objetos varios).
Bruja IRRA : ¡mmmh! se está muy bien aquí, no necesitan llamarme, en cuanto veo venir una pelea, yo me insuflo de felicidad.
AAAhhh!! Si supieran lo bien que me hacen los gritos destemplados, los insultos, las decapitaciones verbales las ofensas más terribles, son bocadillos para mí!! ¡¡petit bouche!!!, además voy a aprovechar de comer yogurth (no la ven que saca uno de la mesa).
Ruperto : ¿Quién sacó mi yogurth? ¡quiero mi yogurth!
Rigoberto : Yo no le sacado, asi es que no tengo nada que ver.
Nataniel : Deja de molestar a Rigo.
Ruperto : Qué te metes tú! ¡Ah!!
Nataniel : ¡Ya no te aguanto más!
(Se produce una gran pelea de la que saltan pastillas que come la gorda Irra (se ponen 3 piñatas colgadas y se hacen saltar por todos lados, incluidos los asistentes). Salen.
Entra el Duende Armonía.
El Duende Armonía trata de reventar los globos a Irra y ella arranca, se sube a las cajas se cae, huye despavorida salen corriendo.
ESCENA 2
Conversan bajo un árbol el D. Mayor y el D. Armonía.
Duende Armonía : Duende Mayor, dame más poder , quiero ayudar a dos familias al mismo tiempo (suplicante)
Duende Mayor : Me temo que estés pidiendo mucho.
Soy el único que puede estar en todas partes. Soy ubicuo. Nadie más puede hacer eso. Así es que ahora “como bombero de paz” cónformate con ayudar a la familia destinada: los García.
Duende Armonia: Está bien, así será, pero ¡¡por favor!! Consígueme ser UBICUO, si tengo que elevar una solicitud (levanta las manos) me avisas.
Duende Mayor : ¡esto sí que está bueno! Ahora me encontró cara de burócrata!!
Duende Armonía : ¿y qué es eso, un insulto?
Duende Mayor : Eso es que tramita a las personas, tra – mi – ta – dor.
Vamos al jardín, allí podremos conversar más ampliamente, (salen abrazados).
Entra Rigoberto (tomándose la cabeza) preocupado por la situación de su familia.
Rigoberto : ¿Qué es eso que pasó hacia la cocina? Soy yo, no, pero si yo estoy aquí!! Se parece a mí, pero con otra vestimenta ¿quién es?
Duende Armonía: Yo soy ¡Armonía!
Rigoberto : ¡Ah mucho gusto, al fin te conozco. He sabido que tú “compones familias” que están descompuestas por la bruja Irra, ¿es verdad? Lo leí en un cuento que está en la Biblioteca de mi colegio.
DuendeArmonía : ¡Ah! Si ese cuento yo se lo dicté al autor para que supieran de mi existencia.
Rigoberto : Es un alivio saber que existe alguien que puede dar “una manito” cuando se está en problemas.
Duende Armonia : Si, pero yo visito una vez, si no lo aprovechan, la familia entonces quedara bajo el poder de la bruja Irra, mi enemiga, a ella le hace pésimo el agua del perdón.
Rigoberto : ¿Qué es el agua del perdón?
D. Armonía : Es como una llave que sirve para sacar agua, agua bendita de la nobleza de cada persona. Con ella se lavan y sanan todas las heridas, sin dejar cicatrices, es decir no queda rastro de rencor. Hay heridas más grandes que otras, pero cada una necesita una curación que existe y ése es el perdón.
Ahora, si me disculpas, tengo que irme, estoy perdiendo energía y tengo que dejarla para las “misiones”. Adiós. (sale el duende detrás las Cajas).
Aparece la familia García en pijamas, adormilados, paseando de un lado a otro, sin ponerse de acuerdo en nada. La mamá García, prepara algo en la mesa, pone el mantel y grita enfurecida.
Mamá García : Si yo digo que esto es así, es porque lo es y no es de otra manera ¡no soporto que me contradigan!
Nataniel : Tu estás mal, tienes que pensar de esta otra manera, tienes que pensar como yo ¡te lo exijo, sino haré un escándalo!
La bruja Irra está contentísima en una esquina bailando y cantando.
En la otra esquina pelean los niños con el Papá García por el Canal de TV y el control remoto alguien lo ha hecho esfumarse. A medida que la pelea va subiendo de tono y las palabras son más desagradables y tristes, la bruja Irra se va inflando de felicidad con tanto alimento (se agregan globos al cuerpo).
Ruperto : Esta hermana no es más mi hermana (saca la lengua) no te quiero.
Nataniel : Eso mismo digo yo, así es que tampoco te quiero. Le tira la oreja y se arma otra pelea.
Duende Armonía : (Por un breve momento se empieza a poner triste) Otra vez, (dice para sí mismo. Se recobra y se concentra, toma su maletín donde tiene agua del perdón).
Rigoberto : ¡Ya! ¡Ya! Basta de camorras, esta es un verdadera familia. Las batallas dejémosla para los libros de Historia.
Papá García : Yo tengo la razón y no vas a venir tú a decirme lo que tengo que pensar y hacer y es más, eres una tonta rematada.
Mamá García : ¡No! ¡No! Eres insoportable, eres un imbécil, te vas a arrepentir (te voy a echar veneno en la comida) (dice hablando para sí misma).
Irra : (no es vista), MMMh!!! Grunch! Grunch!! (come la negatividad que está en el aire), pero al ver al Duende Armonía que ha empezado a derramar agua del perdón, huye despavorida, se le van reventando los globos (el duende los pincha con alfiler).
Rigoberto : ¡a ver! ¡a ver! (el duende le habla algo al oído!
Tan grandecitos y no saben solucionar los problemas de comunicación. PAREN. Acaso no saben que la primera regla para CO – MU – NI – CAR – SE Y EN – TEN - DER – SE es ESCUCHAR.
Pues bien, ahora me escucharían a mí, es una canción que inventé:
ESCUCHAR
Cómo podemos generar
Felicidad en nuestro hogar?
Como podemos llevarnos bien
Te gustaría que cada día
Nuestro alimento fuera mucha alegría
Y llovieran sentimientos
De optimismo y bondad
Escuchar es más que oir
Es entregar nuestro amor
Comunicándonos cada vez mejor
Escuchar es entender
Es comprender que eres distinto a mí
Y por eso esa razón tan sencilla
Nos vamos a pensar igual
Pero eso me va a sacar de mis casillas
Escuchar es ponerme en tu lugar
Es dar mi tolerancia y mi perdón
Lallallalalalalalalalalalalalalalalalla
Cantan juntos al final y salen en ronda
ESCENA 3
Rigoberto y el Duende Armonía están sentados sacando acrósticos de una caja, allí están las letras en grande y las sacan para formar palabras como:
Rigoberto : Revisemos tu cajita Duendy Armo ¿ya?
Duende Armonía: Mi caja tiene las palabras más díficles saquemos una:
F : Felicidad
A : Amistad, Amor
M : Mansedumbre, buenos modales
I : Intimidad
L : Logros
I : Integración
A : Ayuda, Armonía, alegría
En la esquina contraria, está la bruja Irra amarrando a un árbol a tres lindas hadas que no pudieron escapar. Sienten sus gemidos. El duende las reconoce y dice:
D. Armonía : Ellas son Compy, Toly y Respy, no pueden librarse . Seguirán presas mientras los García sigan portándose como salvajes.
Rigoberto : Y esos nombres tan raros:
Duende Armo : Compy es porque ella es la comprensión Toly, la tolerancia, y Respy, el respeto ya, ahora sigamos con mi caja, mira:
R : Ratas
A : Asnos
Z : Zorros
O : Ornitorrincos
N : Nómades
C : Caos
R : Rabias
I : Indignación
S : Sustos
I : Indiferencia
S : Sufrimientos y Salvación
P : Poder
E : Enemigo
L : Locura
E : Enferma
A : Azota
S : Asusta
Rigoberto : Esta es la que da harto problema, ¿no podríamos quemarla?
Duende Armonía : No sacarías nada, porque revive con el poder de la bruja Irra.
Rigoberto : Entonces, hagamos una cosa. Cuando mis papás estén de nuevo en manos de la bruja Irra, te llamo de inmediato ¿de acuerdo?
Duende Armonía : De acuerdo, ahora vámonos (sala con su caja de acrósticos).
Entran los Garcías (papás) a comer algo (hay una mesa con frutas y verduras plásticas).
Papá García : Esta comida está realmente asquerosa!!
¡Cómo puedes cocinar tan mal, acaso crees que somos chanchos! (bota la comida y la pisa).
Mamá García : ¡Monstruo guatón! ¡Monstruo de siete suelas! ¡que te cocinen las hormigas! Yo no te hago más la comida, ni de nana, ni de china ni de cenicienta(se pone coqueta). Me dedicaré a cuidarme las manos (se lima) y el pelo (se arregla) y a salir con mis amigas las gringas criollas, harto tiempo que me están invitando a la “Capilla” el Jueves Femenino que ahora es Masculino (salen los dos discutiendo).
Entra por la esquina contraria el Duende Armo y la Bruja (afligida, agachada, destruida a medias).
Duende Armonía : Ahora si que estás perdiendo todo tu poder IRRA, y no te dejaré ningún globo inflado, te destruiré porque tú enfermas a las personas. ¡Deja en paz a los García!
(La persigue con su maletín para eliminarla con el “agua del perdón”, hasta que ésta cae dentro de una bolsa negra que tiene preparada Rigoberto. La amarran y la sacan del escenario).
Rigoberto : ¡Déjame liberar a las hadas!
¿Quieren que las libere (le habla al público)
Se toman todos de la mano y hacen una ronda para cantar, pero la bruja rompe la bolsa y se pone a cantar.
CANCION DE IRRA.
Yo soy feliz y poderosa
cuando todos pelean y se tiran cosas
Yo engordo con las palabrotas
Con los insultos y puntapiés
Adoro que todo marche al revés.
Soy muy dichosa cuando destierro la bondad.
y la casa queda rodeada
de mi aliento de maldad.
Soy odiosa e insoportable indispensable
para ser infeliz.
No será fácil deshacerse de mí
¡JA – JA – JA!!
Es atrapada nuevamente, por toda la familia García y al fin el Duende Armo puede cantar, ayudado de los demás:
CANCION DEL DUENDE ARMO
Me llaman Duende Armo
Me muevo en atmósferas de amor
Por eso me causa dolor
que se castiguen y que abandonen el amor
La dicha de Armo
es que todos se quieran
que intenten hacerlo rápido ahora
tomarse las manos y jugar como hermanos olvidando la basura que contamina el corazón.
Por eso niños deseen conmigo
Agua del perdón
Agua del perdón.
No quiero que caigan en manos
de la enemiga Irra y sus tentaciones
son muy atractivas sus insinuaciones.
y cuando vengan malas emociones
los dejará solos y atrapados
y se sentirán desolados.
Y por eso niños, deseen conmigo
Agua del perdón
Agua del perdón
Como podemos llevar
felicidad a nuestro hogar.
Como tratarnos siempre bien
Te gustaría que cada día
nuestro alimento fuera alegría
y llovieron sentimientos
de optimismo y bondad.
Escuchar es más que oír
Entregando nuestro amor
Comunicándonos cada vez mejor.
Escuchar es comprender
que eres distinto a mí
y por esa razón tan sencilla
no vamos a pensar igual
pero eso no me va a sacar de mis casillas
Escuchar es ponerme en tu lugar
Es dar mi tolerancia y mi perdón
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Etiquetas: guiones, teatro infantil









